Rusia, un gran mercado para el vino español

Exportar vino Rusia

Rusia es uno de los países con mayores índices de consumo de alcohol del mundo. Si bien la bebida espirituosa favorita de los rusos es el vodka, la popularidad de otras como la cerveza, el ron, el whisky o el brandy es considerable. No obstante, durante los últimos cinco años el vino ha cobrado importancia en las mesas rusas, representando un 7% de las bebidas alcohólicas consumidas en el país.

La situación actual del mercado del vino en Rusia presenta una evolución positiva con un consumo en torno a los 5-7 litros per cápita al año y, aunque se mantiene estable desde hace varios años, se observa una ligera tendencia al alza. Sin duda, un formidable potencial donde la producción nacional rusa es incapaz de satisfacer la demanda existente, principalmente debido a las condiciones climáticas para el cultivo y a la poca calidad conseguida por los vinos rusos.

Otros estudios interesantes relacionados con los gustos de los consumidores rusos  indican que el 65% prefiere los vinos tintos frente al 29% que se inclina por los blancos. El vino rosado no es demasiado popular todavía, salvo los espumosos que definitivamente disfrutan de una continua demanda en crecimiento.

Por lo general, el vino español en Rusia goza de una imagen bastante aceptable. Éste es percibido como un producto de calidad por críticos, importadores, restauradores y sumilleres, así como por consumidores de alto poder adquisitivo. Probablemente, sólo los vinos franceses superan en apariencia ‘Premium’ a los españoles y, en menor medida, los italianos por ir acompañando la gastronomía mediterránea que los rusos veneran. Pese a superar en ventas a estos dos países, los ingresos de exportación de vino no son mayores, sino al contrario. Esto es debido a las ventas a granel frente la cifras de vino embotellado.

El segmento de vinos de mesa en Rusia seguirá presentando interesantes oportunidades para las empresas de nuestro país. Gracias a su calidad notable y a unos precios muy ajustados, son los únicos de Europa occidental que, hoy en día, pueden competir en precio y, además, están mejor considerados que los vinos búlgaros, rumanos o moldavos.

Por su parte, el Salón de Vinos de España en Rusia se ha convertido en el evento de referencia de la promoción de los vinos de calidad en el país, siendo visitado cada año por más de 1.000 profesionales del sector del vino de Moscú y San Petersburgo.

Al igual que sucede con la mayoría de bienes importados, la introducción de vinos de origen europeo en Rusia está sujeta a una serie de trámites aduaneros así como a la obtención de varios certificados que pueden suponer auténticas barreras técnico-comerciales. Estas gestiones no tienen por qué afectar al exportador español siempre que este sea meticuloso en la documentación de los envíos, ya que cualquier inexactitud puede derivar en un problema para el despacho de la mercancía.

En cuanto a las redes de distribución, la enorme dimensión del país ha determinado la aparición de dos tipos de suministro principales: uno, a nivel nacional, formado por los grandes importadores y distribuidores de Moscú y San Petersburgo, que comercializan el producto en las principales ciudades del país; y otro, a nivel regional, compuesto por distribuidores más pequeños pero bien asentados, que prolongan las redes de los grandes importadores a través de los diferentes distritos rusos.



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CW – Folleto Importación a España

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