Comercio entre EEUU y Méxixo

El comercio de México en la encrucijada

El comercio de México se ve favorecido por su situación estratégica entre América del Norte y América del Sur.

 

México se ha convertido en un centro de producción y comercio para las empresas extranjeras que abastecen a los Estados Unidos. A pesar de los contratiempos políticos actuales, la propuesta sigue siendo atractiva.

Desde hace 20 años la inversión extranjera en México ha ido creciendo.  Especialmente en  las empresas cuyo objetivo es el comercio con EE.UU estableciendo centros de producción destinados al país vecino.

 

El Tratado de Libre Comercio

 

Desde el lanzamiento del Tratado de Libre Comercio de América del Norte la inversión directa de Estados Unidos en México se multiplicó por seis. (92.800$ millones en 2015.) Según la Oficina de Análisis Económicos de EEUU, lidera la industria del automóvil seguida por otros fabricantes. Durante el mismo período, las exportaciones de México hacía EEUU crecieron siete veces alcanzando 294.600$ mill. US $. (Datos facilitados por el Departamento de Comercio y la Comisión de Comercio Internacional de Estados Unidos).

El aumento del comercio entre ambos países tiene sentido. Los costes laborales mexicanos son más bajos que en EEUU. El comercio está libre de aranceles y hay poca distancia para transportar los bienes al mayor consumidor del mundo.

 

El nuevo impuesto de frontera

 

Pero, ¿podría cambiar la situación con el nuevo acuerdo de la administración estadounidense con Canadá y México?. ¿O al imponer un impuesto de frontera de hasta 20% sobre los bienes mexicanos?. EEUU tiene que hacer un esfuerzo por proteger los empleos de las fábricas estadounidenses y estrechar su déficit comercial.

Esto preocupa a las empresas radicadas en México que desde 2016 han visto reducirse las inversiones extranjeras hasta un 25 %. Desde el cambio en el gobierno, General Motors ha declarado que trasladaría a EEUU la producción de ejes de camionetas creando 450 puestos de trabajo.  Esta decisión no implica la reducción  de su tamaño en México.

Sin embargo existe otra preocupación mayor: el impuesto de frontera que quiere implantar el gobierno de EEUU. Los analistas creen que afectaría al consumidor norteamericano al incrementar los precios y desencadenar una guerra comercial.

Aún así, a largo plazo las  perspectivas de crecimiento en la producción y el comercio mejicano son prometedoras. Gracias en gran parte a los beneficios que el NAFTA ha traído a las empresas estadounidenses.



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